DIÓCESIS DE PEREIRA

PARA QUE CRISTO ESTÉ EN TÚ CORAZÓN Y EN TUS LABIOS

Nuestra Diócesis

Monsenor-Baltasar-Álvarez -Restrepo
Excelentísimo Monseñor Baltasar Álvarez Restrepo
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Eminentísimo Señor Cardenal Darío Castrillón Hoyos
fabio-suescun
Excelentísimo Monseñor Fabio Suescún Mutis
tulio-duque
Excelentísimo Monseñor Tulio Duque Gutiérrez
monsenor-rigoberto
Excelentísimo Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez

Nuestra Historia

La Diócesis de Pereira fue creada por Su Santidad el Papa Pío XII, mediante la Bula “Leguntur Saepissime” del 17 de diciembre de 1952.

Fue desmembrada de la entonces diócesis de Manizales y le fueron anexados algunos territorios de la que en aquel tiempo era la Prefectura Apostólica del Chocó.

La Bula expresa que: “La Diócesis de Pereira constará de los territorios siguientes: La Parroquia de Nuestra Señora de la Pobreza, de Nuestra Señora de la Valvanera, Virginia, Viterbo, Apía, Santuario, Belén de Umbría, Mistrató, Anserma, Belalcázar, Guática con su vicaría parroquial de San Clemente, Risaralda, San José con la parte que se llama la Libertad, Riosucio con su vicaría parroquial de San Lorenzo, Quinchía, Supía, Bonafont, Marmato, Marsella; de las Vicarías parroquiales de Arabia, Balboa, la Celia y Dos quebradas, y finalmente, de las cuasi-parroquias de Pueblo Rico y San Antonio del Chamí”.

“La Diócesis de Pereira, tendrá por capital y por sede a la ciudad de Pereira, y el templo de Nuestra Señora de la Pobreza quedará elevado a la dignidad de Iglesia Catedral”. El día 18 de Diciembre de 1952, Su Santidad, el Papa Pío XII, nombró como Obispo de la nueva diócesis a Monseñor Baltasar Álvarez Restrepo, hasta ese entonces Obispo titular de Amizone y Auxiliar del Obispo de Manizales, Monseñor Luis Concha Córdoba. Monseñor Álvarez Restrepo tomó posesión de la Diócesis el 23 de Febrero de 1953. Con gran celo pastoral orientó la Iglesia particular hacia el gran cambio que generó el Concilio Vaticano II, del cual hizo parte. Durante 23 años ejerció un fecundo ministerio episcopal, dejando huella por su intensa vida de oración, por su amor a los pobres y su dedicación a la pastoral educativa. El 30 de Junio de 1976, el Papa Pablo VI aceptó su renuncia como Obispo de la Diócesis de Pereira y se radicó en Medellín donde murió el 26 de Marzo de 1988. Sus restos mortales descansan en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira.